LA MIRADA DE L´ALTRE
Tots nosaltres desitgem que la normalitat mai ens abandoni. La desitgem profundament perquè, dins d´ella, no passa res. Més ben dit: no ens passa res. El temps es buida d´imprevistos i l´espai habitat es fa segur. Quan s´acosta Nadal, aquesta normalitat una mica avorrida, es vesteix de colors. Els llums LED il·luminen els carrers i els aparadors de les botigues ens criden amb insistència. Però sota l´espai dels possibles està la intempèrie allí on són llençats els residus de la societat. Pobres, immigrants i totes aquelles persones excloses de la festa. Nosaltres hem après a no veure´ls. De fet, és molt senzill. Ni ha prou amb no mirar-los als ulls i deixen d´existir. És així com es converteixen en coses, en mers paquets molestos que obstaculitzen el nostre caminar.
Però ells: què veuen quan ens miren? Què diu de nosaltres la seva mirada?
La mirada del otro
Todos nosotros deseamos que la normalidad nunca nos abandone. La deseamos profundamente puesto que, dentro de ella, no pasa nada. Mejor dicho: no nos pasa nada. El tiempo se vacía de imprevistos y el espacio habitado se hace seguro. Cuando se acerca la Navidad, esa normalidad un poco aburrida, se viste de colores. Las lámparas LED iluminan las calles y los escaparates de las tiendas nos llaman con insistencia. Pero bajo el espacio de los posibles, está la intemperie allí donde son arrojados los residuos de la sociedad. Pobres, inmigrantes, y todas aquellas personas excluidas de la fiesta. Nosotros hemos aprendido a no verlos. De hecho, es muy sencillo. Basta con no mirarlos a los ojos y dejan de existir. Es así como se convierten en cosas, en meros bultos molestos que obstaculizan nuestro caminar.
Pero ellos: ¿qué ven cuando nos miran? ¿Qué dice de nosotros su mirada?










Excluidos de la fiesta y de la vida. Un retrato veraz del monstruoso contraste, del abandono y la exclusión, en una sociedad caníbal que consume con voracidad incluso a sus propios miembros. Muy bien visto y expresado literal y visualmente.
ResponderEliminarUn abrazo. Lola
Que fuerte! Amigo
ResponderEliminarThierry
Así es, hasta los que estamos concienciados, informados y comprometidos en todos los aspectos sociales de esta sociedad, nos es difícil mirar a los ojos a tantos cientos de personas, que forman parte del paisaje de nuestras ciudades, porque por desgracia son cada día más, los que se apuestan en las entradas de supermercados, cines y tiendas solicitando una ayuda, muchos los que vemos a primeras horas de la mañana, durmiendo en bancos o jardines, cobijados entre sus cartones, mantas, gorros y sus pocos enseres, y nos es difícil porque poco podemos hacer por revertir una realidad, la desigualdad y la inmoralidad de esta sociedad, podemos firmar peticiones, salir en manifestaciones, integrarse en ONG, pero con eso no solucionamos nada, por eso yo paso al lado de ellos y siempre les digo buenos días, buenas tardes y sigo mi camino, con vergüenza y tristeza, pero que puedo hacer más....
ResponderEliminarFerrán buen tema y reportaje